La Cámara de Diputados analiza un proyecto para crear el Registro Único de Fútbol Amateur (RUFA), con requisitos médicos, seguros y medidas de seguridad para determinadas competencias. Referentes de los torneos advierten que los gastos podrían aumentar considerablemente y afectar la participación de los equipos.

El fútbol amateur, en el centro de una discusión que atraviesa a los barrios
El fútbol de barrio es mucho más que una competencia deportiva. Para miles de personas representa un espacio de encuentro, amistad, recreación y pertenencia. Cada fin de semana, las canchas reúnen a jugadores, familias, árbitros, delegados y trabajadores que encuentran en los torneos una parte importante de su vida cotidiana.
En Salta, esa actividad quedó en el centro de una discusión luego de que la Cámara de Diputados comenzara a analizar un proyecto para establecer nuevas condiciones de seguridad y salud en determinadas competencias de fútbol amateur.
La iniciativa propone crear el Registro Único de Fútbol Amateur (RUFA), un mecanismo destinado a regular torneos privados no federados organizados con fines lucrativos. Entre los requisitos planteados aparecen los certificados de aptitud médica de los participantes, la contratación de seguros y la disponibilidad de asistencia sanitaria para responder ante posibles emergencias.
Aunque el objetivo declarado es reducir riesgos y establecer responsabilidades para los organizadores, entre algunos referentes del fútbol amateur surgió una preocupación concreta: cómo afrontar los costos que podrían implicar las nuevas exigencias.
De $50.000 a $150.000: la preocupación por el costo de las planillas
Uno de los puntos que genera inquietud es el posible incremento del costo de participación en los torneos.
Según estimaciones difundidas por referentes de los equipos, una planilla que actualmente rondaría los $50.000 podría llegar a costar $150.000 si se trasladan los nuevos gastos a los participantes.
Se trata de valores planteados por los propios referentes y no de un costo oficial establecido por la iniciativa legislativa. El monto final dependerá de los requisitos que eventualmente se aprueben, de su implementación y de quiénes deban afrontar cada gasto.
Para equipos que se sostienen con aportes de sus jugadores, cualquier incremento puede representar una dificultad. En muchos casos, los participantes reúnen el dinero para pagar la inscripción, los gastos de la competencia y otros costos asociados a cada fecha.
Por eso, los delegados y entrenadores que cuestionan la propuesta reclaman que se tenga en cuenta la realidad económica de los barrios antes de establecer obligaciones que puedan volver más difícil la continuidad de los campeonatos.
La preocupación alcanza a las categorías de veteranos
El debate no se limita al dinero. Entre los temores expresados por los referentes aparece la posibilidad de que algunas categorías pierdan participantes o tengan dificultades para sostenerse.
Las divisiones Súper 40, Súper 45, Súper 50 y Súper 55 están entre las que generan especial preocupación. Sus jugadores buscan mantener una actividad física, compartir tiempo con sus compañeros y continuar vinculados con el deporte.
Si los costos médicos y de participación resultaran difíciles de afrontar, advierten los referentes, algunos equipos podrían reducir su actividad o dejar de competir..
La crítica de los equipos al diputado Gastón Galíndez
Parte de los cuestionamientos también se dirige al diputado Gastón Galíndez, mencionado por entrenadores y delegados entre los impulsores de la iniciativa.
Un director técnico reclamó que los legisladores se acerquen a las canchas para escuchar a los equipos y conocer sus dificultades económicas. Otro delegado sostuvo que muchos jugadores apenas consiguen reunir el dinero necesario para pagar la planilla y que sumar nuevos gastos podría complicar todavía más la participación.
Los testimonios reflejan el malestar de un sector de los torneos, pero también ponen sobre la mesa una discusión más amplia: cómo diseñar políticas de prevención que contemplen las condiciones reales en las que se desarrolla el deporte amateur.
El impacto económico detrás de cada cancha
La preocupación también se extiende a quienes trabajan alrededor de los campeonatos.
Los torneos generan movimiento para árbitros, planilleros, cancheros, colocadores de redes y otros trabajadores vinculados con la organización de los encuentros. A su vez, las jornadas deportivas pueden beneficiar a despensas, carnicerías, comercios de indumentaria y personas que ofrecen servicios en las inmediaciones.
Una eventual reducción de la actividad podría repercutir en esa cadena económica. Sin embargo, la magnitud de ese impacto dependerá de cómo evolucione el proyecto y de las decisiones que tomen los organizadores y participantes.
Para muchos barrios, las canchas también funcionan como puntos de reunión comunitaria. Por eso, el debate trasciende la competencia deportiva y alcanza a una red de vínculos sociales y actividades que se construyen alrededor de cada torneo.
Qué propone el proyecto y a quiénes alcanzaría
El RUFA busca establecer reglas para competencias privadas de fútbol amateur no federado que tengan fines lucrativos. Entre las condiciones planteadas se encuentran la inscripción de los organizadores, la presentación anticipada de documentación, los aptos médicos, los seguros y la disponibilidad de recursos para responder ante emergencias.
La discusión también contempla medidas de seguridad y la preparación para actuar ante situaciones médicas urgentes. Los detalles definitivos deberán surgir del texto que avance en el proceso legislativo.
Un punto importante es que la información difundida sobre la iniciativa indica que quedarían excluidos los clubes oficiales, las federaciones, los municipios y las ligas barriales tradicionales sin fines de lucro. Por eso, no corresponde afirmar que todos los torneos de los barrios serán alcanzados de la misma manera.
El proyecto continúa en análisis y sus condiciones podrían modificarse durante el debate.