Le quebró el rostro a una médica en Salta y no fue detenida: fuerte reclamo por seguridad en el Hospital Papa Francisco

0
95

Una profesional sufrió una doble fractura del maxilar superior después de ser atacada por la hija de un paciente. El director del hospital cuestionó que la mujer no quedara bajo custodia policial y reclamó la instalación de un destacamento que, según afirmó, lleva dos años sin funcionar.

pAPA fRANCISCO.webp

Un ataque dentro de un sector restringido del hospital

Un grave episodio de violencia ocurrió en el Hospital Papa Francisco, ubicado en la zona sudeste de la ciudad de Salta. Una médica fue agredida físicamente por la hija de un paciente internado y sufrió lesiones que le provocaron una doble fractura del maxilar superior.

El hecho tuvo lugar el martes 20 de octubre, cerca del mediodía, cuando la profesional se encontraba en una sala de acceso restringido para el personal sanitario. Según el relato del director del establecimiento, Rodrigo Maroni, la mujer ingresó intempestivamente y golpeó a la médica en el rostro.

La agresión ocurrió delante de otros cuatro profesionales que estaban en el lugar. Después del ataque, la víctima recibió asistencia de sus colegas y debió dejar de trabajar. Además de las lesiones físicas, el episodio incluyó amenazas de muerte, de acuerdo con lo denunciado por las autoridades del hospital.

La gravedad de lo ocurrido generó preocupación entre los trabajadores y abrió una nueva discusión sobre las condiciones de seguridad en los establecimientos públicos de salud.

La médica sufrió una doble fractura y quedó con licencia laboral

La lesión principal fue una doble fractura del maxilar superior, según informó el director del hospital. La profesional recibió atención médica y quedó bajo licencia laboral a través de la aseguradora de riesgos del trabajo.

Al momento de las declaraciones del directivo, todavía no estaba definido si sería necesaria una intervención quirúrgica ni cuáles serían las posibles secuelas.

El impacto del episodio no se limita a las lesiones sufridas por la víctima. La agresión también generó preocupación entre sus compañeros, que debieron intervenir para asistirla y resguardarla inmediatamente después del golpe.

Maroni describió lo ocurrido como un hecho que marca un antes y un después para la institución. Si bien reconoció que anteriormente habían existido situaciones de violencia verbal e intimidaciones, sostuvo que el episodio alcanzó una gravedad inédita para el establecimiento.

La polémica por la actuación policial

Uno de los puntos que más indignación generó fue lo sucedido después de la agresión.

De acuerdo con el relato de Maroni, la médica llamó al sistema de emergencias 911 y dos efectivos policiales se presentaron en el hospital. Sin embargo, el director cuestionó que la mujer señalada por el ataque no quedara bajo custodia durante el procedimiento.

El directivo también manifestó su malestar porque, según su versión, los efectivos acompañaron posteriormente a la mujer mientras ella realizaba una denuncia contra el establecimiento.

Sus declaraciones expusieron el conflicto entre las autoridades del hospital y la respuesta policial que se brindó ante el episodio. No obstante, los motivos por los cuales no se concretó una detención no quedaron aclarados en la información disponible.

La mujer fue retirada del establecimiento y el director dispuso que no pudiera volver a ingresar, según explicó. Al ser consultado sobre su situación posterior, Maroni señaló que desconocía si continuaba en libertad.

El caso plantea interrogantes sobre el procedimiento aplicado ante una agresión física con lesiones graves y amenazas, aunque las responsabilidades deberán establecerse a través de las actuaciones correspondientes.

El hospital reclama más seguridad para proteger a los trabajadores

La agresión volvió a poner en primer plano un reclamo que, según Maroni, la institución viene realizando desde hace tiempo: reforzar las medidas de seguridad para proteger a médicos, enfermeros, personal administrativo y pacientes.

El Hospital Papa Francisco tiene un área de responsabilidad sanitaria de aproximadamente 254.000 habitantes del sudeste de Salta Capital, a los que se suman poblaciones de nueve localidades del Valle de Lerma.

Además, cuenta con más de 500 trabajadores y registra más de 180 consultas diarias solamente en su Guardia Médica.

En ese contexto, el director consideró insuficiente la cobertura de seguridad disponible y advirtió sobre la vulnerabilidad del establecimiento ante situaciones de violencia.

La preocupación alcanza especialmente a los sectores de internación, terapia intensiva, unidad coronaria y guardia, donde el personal debe desarrollar sus tareas en un entorno que requiere protección tanto para los trabajadores como para quienes concurren en busca de atención.

Un destacamento policial que lleva dos años sin funcionar

Otro de los puntos centrales del reclamo es la existencia de una dependencia acondicionada para instalar un destacamento policial dentro del hospital.

Según explicó Maroni, ese espacio permanece vacío desde hace dos años, pese a que podría utilizarse para reforzar la presencia de las fuerzas de seguridad en el establecimiento.

El director aseguró que trasladó nuevamente el pedido a las autoridades provinciales de Seguridad y planteó la necesidad de avanzar con una solución concreta.

También cuestionó que otros hospitales de la ciudad cuenten con esquemas de vigilancia privada y presencia policial mientras que el Papa Francisco no dispone de una cobertura equivalente.

El reclamo tomó mayor fuerza después de la agresión, que dejó en evidencia los riesgos que pueden enfrentar los profesionales durante su jornada laboral.

Para las autoridades del establecimiento, contar con un destacamento activo permitiría mejorar la prevención, agilizar la intervención ante incidentes y brindar mayor tranquilidad a quienes trabajan y reciben atención médica.

Qué ocurrió antes de la agresión

Según la reconstrucción que realizó el director, el paciente se encontraba internado por un cuadro respiratorio y había reingresado al hospital el día anterior. El hombre había atravesado otra internación aproximadamente dos semanas antes por un problema similar.

Maroni sostuvo que la médica había examinado al paciente y explicado tanto a él como a su hija cuál era su situación clínica y los pasos previstos para su atención.

Minutos después, la mujer habría solicitado una nueva explicación para otro familiar que acababa de llegar. De acuerdo con el relato del directivo, posteriormente ingresó sin autorización al sector restringido y golpeó a la profesional.

El contexto de la atención médica forma parte de la reconstrucción de lo ocurrido, pero no justifica una agresión física contra una trabajadora de la salud.

La violencia contra el personal sanitario vuelve a encender las alarmas

El caso del Hospital Papa Francisco se suma a la preocupación por los episodios de violencia que afectan a profesionales de la salud en distintos establecimientos.

Las guardias médicas y los sectores de atención concentran una elevada demanda y reciben a personas que atraviesan situaciones de angustia, urgencia o incertidumbre. Sin embargo, esas circunstancias no pueden convertirse en una justificación para amenazar o agredir a quienes brindan asistencia.

Cuando un trabajador resulta herido dentro de un hospital, las consecuencias alcanzan también al funcionamiento de los servicios y al conjunto de la comunidad que depende de ellos.

Por eso, el reclamo de las autoridades del Papa Francisco no se limita a cuestionar lo ocurrido durante el procedimiento policial: también apunta a la necesidad de contar con medidas preventivas, personal de seguridad suficiente y una respuesta institucional que permita evitar nuevos episodios.

La recuperación de la médica y las actuaciones relacionadas con la agresión serán parte de los próximos pasos del caso. Mientras tanto, el pedido de mayor seguridad vuelve a instalar una pregunta urgente: ¿qué medidas se tomarán para que quienes trabajan en los hospitales públicos puedan hacerlo sin miedo?

Déjanos tu comentario