Un hombre de 72 años murió después de recibir un fuerte pelotazo en el pecho durante un encuentro disputado en las inmediaciones del estadio Delmi. Fue asistido por personal policial y SAMEC, trasladado al hospital San Bernardo, pero no logró sobrevivir. El caso vuelve a encender las alarmas sobre la prevención y la asistencia médica en los torneos informales.

Una jornada deportiva terminó nuevamente en tragedia
El fútbol amateur de Salta atraviesa un momento de profunda preocupación. Un nuevo fallecimiento durante una competencia deportiva volvió a poner en primer plano las condiciones sanitarias y de seguridad en las que se desarrollan numerosos torneos de la provincia.
La última víctima fue un hombre de 72 años, identificado como Juan Ángel, quien murió luego de descompensarse durante un partido disputado en las canchas ubicadas en inmediaciones del estadio Delmi.
El episodio ocurrió el sábado pasado, alrededor de las 18:30. Según la información conocida, el jugador recibió un fuerte pelotazo en el pecho mientras se desarrollaba el encuentro y, posteriormente, cayó a un costado del campo de juego.
La situación generó una rápida intervención de efectivos policiales y personal del Sistema de Atención Médica para Emergencias y Catástrofes (SAMEC).
La asistencia de emergencia y el traslado al hospital
Tras desplomarse, el hombre recibió maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) por parte del personal que intervino en el lugar.
Debido a la gravedad de su estado, fue trasladado de urgencia, en código rojo, al hospital San Bernardo.
Sin embargo, una vez en el establecimiento sanitario, sufrió un nuevo paro cardiorrespiratorio. Pese a los esfuerzos de los profesionales médicos, se confirmó su fallecimiento.
La noticia vuelve a golpear al ambiente del fútbol amateur, donde cada fin de semana cientos de salteños participan de encuentros recreativos y competencias organizadas en diferentes puntos de la provincia.
Cinco deportistas fallecidos: una alarma que no deja de crecer
Con este nuevo episodio, ya son cinco los deportistas fallecidos durante los últimos meses en el ámbito de los torneos informales de Salta.
Los casos anteriores, registrados entre agosto y octubre, involucraron a jugadores de distintas edades y localidades. Entre ellos estuvieron Moisés Orlando Cedeño Jiménez, de 36 años; Lucas Montanaro, integrante del grupo musical Canto 4; Horacio Nieva, de 63 años; y Jorge Abelardo Mendoza, de 48 años.
Aunque los episodios tuvieron circunstancias diferentes, todos volvieron a poner sobre la mesa una preocupación compartida: la necesidad de fortalecer los controles de salud y garantizar una respuesta rápida ante emergencias durante las competencias.
Los controles médicos y la seguridad vuelven al centro del debate
La reiteración de estos episodios impulsó el debate sobre la regulación de los torneos no federados.
En octubre, legisladores provinciales analizaron la creación del Registro Único de Fútbol Amateur (RUFA), una iniciativa que busca establecer mayores requisitos para las competencias privadas organizadas con fines lucrativos.
Entre las medidas contempladas se encuentran la presentación de certificados de aptitud física, la contratación de seguros y la disponibilidad de cobertura médica para atender posibles emergencias.
La propuesta también plantea mecanismos de control y sanciones ante eventuales incumplimientos.
A su vez, el debate incluye la necesidad de contar con personas capacitadas para realizar maniobras de RCP y disponer de desfibriladores externos automáticos cuando corresponda.
La prevención no puede quedar para después
La muerte de otro jugador vuelve a demostrar que el fútbol amateur necesita algo más que una cancha y un torneo organizado.
Miles de personas participan habitualmente de estas competencias en Salta. Para muchos, son espacios de encuentro, amistad y recreación. Pero también deben ser lugares donde existan condiciones mínimas para proteger la salud y la vida de quienes participan.
La prevención, los controles médicos, los seguros y la asistencia ante una emergencia no deberían ser cuestiones secundarias.
Cinco muertes representan una señal de alarma que merece respuestas concretas. Porque detrás de cada jugador hay una familia, amigos y compañeros que esperan que una jornada deportiva termine como comenzó: compartiendo la pasión por el fútbol.
La pregunta vuelve a quedar abierta: ¿cuánto más hay que esperar para que la seguridad sea una prioridad en el fútbol amateur salteño?